Recetas de primavera con Ad-Morum: frescas, sencillas y llenas de sabor
En esta época del año no hace falta complicarse demasiado para comer bien. La clave está en elegir producto de temporada, tratarlo con respeto y dejar que el aceite haga su trabajo. Un buen Aceite de oliva de Jaén no tapa, no disfraza y no sobra. Une, redondea y da carácter. Ese es el tipo de cocina que nos gusta: sencilla, sabrosa y con verdad.
La primavera en Andalucía tiene algo que no se puede fingir. Cambia la luz, cambia el ritmo y cambia también la cocina. Aparecen las habas tiernas, los espárragos, las alcachofas, los ajos frescos, las patatas nuevas. Todo parece pedir platos más ligeros, más verdes, más vivos. Y ahí es donde el aceite de oliva virgen extra vuelve a colocarse en el centro de todo, como lleva haciendo toda la vida. Andalucía no se entiende sin su huerta, pero tampoco sin su aceite. Y en Ad-Morum lo sabemos bien, porque cada receta gana otra dimensión cuando entra en juego un buen AOVE Picual.

La primavera andaluza empieza en el plato
Cuando hablamos de recetas primaverales hablamos, en realidad, de productos que llegan en su mejor momento. En Andalucía, la primavera trae consigo verduras y hortalizas con mucha personalidad: habas tiernas, alcachofas, espárragos, ajos tiernos y patatas extratempranas, entre otras. Son ingredientes que no necesitan demasiada elaboración para brillar. Si la materia prima es buena y el aceite acompaña, el plato ya empieza bien.
Por qué el AOVE tiene tanto sentido en esta cocina
El aceite de oliva virgen extra encaja especialmente bien en la cocina de primavera por dos razones. La primera es gastronómica: aporta aroma, profundidad y una textura más amable a platos que suelen ser frescos y ligeros. La segunda tiene que ver con su perfil nutricional. El AOVE, y de forma especial el virgen extra, aporta compuestos fenólicos y otros componentes de interés para la salud. Además, dentro del marco de la dieta mediterránea, sigue siendo una de las grasas de referencia por su contenido en ácido oleico y por su papel en una alimentación equilibrada.
Nuestro punto de partida en Ad-Morum
En Ad-Morum trabajamos desde Jaén, con el respeto de quien sabe que el aceite no es un complemento, sino un origen. Nuestro AOVE Picual nace para esto también: para estar en la cocina diaria, para acompañar una receta de temporada, para convertir una preparación sencilla en un plato con memoria. No hace falta montar una mesa de fiesta. A veces basta con un manojo de espárragos, unas patatas bien asadas y un aceite que esté a la altura.
Cuatro recetas de primavera con Ad-Morum
Ensalada templada de habas tiernas, queso fresco y hierbabuena
Las habas tiernas tienen un sabor limpio, vegetal, muy de esta época. Funcionan especialmente bien en una ensalada templada, de las que no pesan pero sí apetecen. Para prepararla, basta con escaldar las habas unos minutos y enfriarlas ligeramente. Después, se mezclan con queso fresco desmenuzado, unas hojas de hierbabuena, cebolla morada muy fina y un aliño hecho con AOVE Ad-Morum, zumo de limón, sal y pimienta.
El detalle que cambia el plato
Aquí el aceite no va de relleno. Un AOVE Picual aporta ese punto verde y ligeramente vivo que hace que la ensalada no se quede plana. La hierbabuena refresca, el queso suaviza y las habas mandan. Todo encaja. Es una receta muy fácil, pero tiene ese aire de plato bien pensado que gusta en cuanto llega a la mesa.
Espárragos a la plancha con huevo suave y AOVE en crudo
Los espárragos son una de las imágenes más claras de la primavera. En Andalucía tienen una presencia muy fuerte en estas fechas y, cuando son buenos, piden poco más que plancha y un buen remate. Nuestra propuesta es sencilla: espárragos marcados a la plancha, un huevo cocinado suave o escalfado y un generoso hilo de aceite de oliva virgen extra por encima.
Una receta simple, con mucha intención
Cuando la yema se rompe y se mezcla con el AOVE, se forma una salsa natural, cremosa, de esas que piden pan sin decirlo. Es un entrante, una cena rápida o incluso una comida ligera si se acompaña con una tosta de pan rústico. Aquí se ve muy bien lo que defendemos siempre: que cocinar mejor no significa cocinar más complicado.
Alcachofas al horno con ajo tierno y limón
Las alcachofas están entre esos productos que, cuando llega su momento, hay que aprovechar. Tienen sabor, tienen carácter y, bien hechas, son una maravilla. Para esta receta las cortamos en cuartos, las mezclamos con ajo tierno en trozos, un poco de ralladura de limón, sal y AOVE Ad-Morum, y las llevamos al horno hasta que quedan doradas por fuera y tiernas por dentro.
Un plato que huele a casa
Hay recetas que huelen a hogar en cuanto se empiezan a cocinar. Esta es una de ellas. El ajo tierno perfuma, el limón levanta el conjunto y el aceite envuelve cada bocado. Servidas así, recién hechas, las alcachofas funcionan como entrante o como guarnición para un pescado blanco o una carne suave. Y vuelven a dejar claro que el Aceite de oliva de Jaén no empuja el plato hacia un lado: lo ordena, lo une y lo eleva.
Patatas nuevas asadas con romero y AOVE Picual
Las patatas extratempranas forman parte del paisaje gastronómico andaluz en primavera. Son tiernas, más delicadas y perfectas para asar. En casa nos gusta prepararlas con piel, cortadas en gajos, con sal, pimienta, romero y un buen chorro de AOVE Picual antes de entrar al horno.
Crujientes por fuera, tiernas por dentro
No falla. Salen doradas, con el borde tostado y el interior suave. El romero llena la cocina y el aceite hace el resto. Es una guarnición de las de siempre, sí, pero también una de esas recetas que te comerías sola sin pensarlo. Porque a veces lo más simple es lo que mejor funciona, especialmente cuando está bien hecho.
Cocinar con AOVE en primavera: menos artificio, más sabor
En crudo, mejor todavía
En primavera apetece una cocina más fresca, más directa. Por eso muchas de estas recetas agradecen el AOVE tanto en la cocción como al final, en crudo. Ahí es donde se perciben mejor sus matices: el frutado, el toque verde, el ligero picor, esa sensación de plato terminado con mimo. Además, usar aceite en crudo o en preparaciones suaves ayuda a conservar mejor sus propiedades y su perfil aromático.
Un gesto pequeño que cambia el resultado
Un hilo de aceite de oliva virgen extra sobre unas verduras asadas, una crema templada o una ensalada recién montada no es un detalle menor. Es una decisión de sabor. Y en una cocina como la andaluza, tan ligada al producto y tan poco amiga del disfraz, eso importa mucho.

Primavera, Andalucía y Ad-Morum
Hablar de primavera en Andalucía es hablar de producto fresco, de cocina luminosa y de una forma de comer que no necesita excesos para gustar. En Ad-Morum sentimos que nuestro lugar está justo ahí: en esa cocina de verdad, en la que un buen Aceite de oliva de Jaén tiene sentido porque acompaña lo que la temporada da en su mejor momento.
Nuestro AOVE Picual forma parte de esa manera de cocinar. Está en la ensalada que se improvisa un mediodía, en la fuente de verduras que sale del horno, en las patatas asadas que desaparecen antes de sentarse del todo a la mesa. Y esa es probablemente la mejor prueba de que un aceite cumple con lo que promete: que entra en la rutina y la mejora.
Una cocina más sencilla, más nuestra
La primavera invita a comer de otra forma. Más ligero, sí, pero también más bonito. Con más color, más frescura y más ganas de compartir. Estas recetas no buscan impresionar a nadie con fuegos artificiales. Buscan algo mejor: que el plato funcione, que se disfrute y que el aceite se note donde tiene que notarse.
Ese es el tipo de cocina que defendemos en Ad-Morum. Una cocina andaluza, cercana y cuidada. Una cocina donde el aceite de oliva virgen extra no es un añadido, sino uno de los epicentros de nuestra identidad. Porque en esta tierra el aceite no solo se produce. También se vive.